He tardado bastante en hacerlo, la verdad, pero ¡por fin! ya está aquí.
Cuando alguien comparte una receta, la suele explicar detalladamente y si uno la sigue al pie de la letra es raro que falle, pero si alguna vez decidimos ir más allá, y tenemos un arranque de inspiración y creatividad, es necesario saber qué debemos utilizar y cómo ha de utilizarse.
Seguro que os estáis preguntando de qué va esto hoy. Pues de la levadura.
Esto es, ni más ni menos, lo que hace subir una masa y que esté esponjosa. Pero no todas valen para todo, ni actúan del mismo modo.
La levadura
Hay 2 tipos:
1ª- La levadura "hongo", que es la que se utiliza principalmente en panadería. Podríamos decir que es la que se usa en masas de "amasar", en masas "sólidas". Esta hace leudar (crecer) una masa antes de su cocción. Cuando la levadura se mezcla con harina o con agua se produce una fermentación, que hace que se libere dióxido de carbono y es lo que hace crecer la masa. Son esas burbujas de aire que encontramos cuando cortamos una rebanada de pan.
Este tipo de levadura es un ser vivo y por tanto debe utilizarse bien porque, de no hacerlo, no actuaría de la forma que precisamos (no haría subir la masa).
Siempre que utilizamos este tipo de levadura, se hace hincapié en la temperatura del agua. No es un capricho que este tibia. Si excede los 36 o 37ºC, puede que la matemos y no suba la masa, en cuestión.
También se recomienda dejar reposar en un lugar seco y cálido, no porque "mole más", sino porque esto ayuda a que fermente la levadura. Si excedemos el calor, puede que tampoco suba la masa. En cambio, sí sube en ambientes fríos (frigorífico), pero tardaría 24 horas, siendo 1 o 2 horas lo normal, en un lugar cálido.
Este tipo de levadura lo podemos encontrar en diferentes formas. La más común es la levadura fresca, prensada o " de panadero". Antes se vendía sólo en panaderías, pero ahora en cualquier supermercado, al lado de la mantequilla, la encuentras.
Esta dura un par de semanas en el frigorífico. Para utilizarla la desleimos en agua tibia (entre 30 y 35ºC). Aunque no tengas un termómetro de cocina no pasa nada. La prueba del "meñique" es infalible.
Normalmente se utiliza 25gr (un paquetillo) de levadura fresca para 500gr de harina.
El otro tipo es la levadura seca. Esta es menos común que la otra, pero dura mucho más ( meses), no tienes que guardarla en la nevera y no tienes que disolverla ( aunque en algunas recetas , sí). Se mezcla directamente con la harina y el resto de ingredientes secos y luego se vierte el líquido ( a la temperatura anteriormente indicada).
Se utiliza 7gr, que son 2 cucharaditas, (un sobre entero) para 500gr, aproximadamante.
Esta la hemos utilizado en la receta de los Rollos de canela
2ª - La levadura química se utiliza, básicamente, en repostería. Esta se utiliza en masa que se baten, en masas "más líquidas" o "semi-sólidas". A diferencia de la otra, esta hace subir la masa durante la cocción, liberando el dióxido de carbono, en ese momento.
En muchas recetas nos encontramos con que en lugar de levadura química, nos piden bicarbonato.
Muchos os preguntaréis por qué. Dónde está la diferencia, pues bien: si en una receta nos pone bicarbonato, es porque se utilizará algún tipo de ácido como limón, yogures...etc. para activar la fermentación. La composición de la levadura química básicamente es esa: bicarbonato con un ácido. También se pueden utilizar lo que, comunmente, llamamos "refrescos" o "gaseosas", que son unos sobrecillos pareados: uno blanco y uno de color (el bicarbonato y el ácido). Este tipo de levaduras debes añadirlas al final, ya que fermentan rápidamente y la masa se puede pasar, por lo que hay que introducirlas al horno, en seguida.
Se utiliza 1 cucharadita de levadura por cada 200 o 250gr de harina. y las gaseosas, depende del fabricante, pero suele ser 1 gaseosa ( una de cada color) por cada 200gr.
Espero que toda esta información os sea de utilidad, os ayude a comprender mejor las recetas y, sobre todo, a saber conjugar los ingredientes para crear vuestras propias masas y dulces.
En este caso la receta que voy a compartir con vosotros contiene gaseosas. Es muy sana y ya que me han pedido que me cuide, esta ( sin abusar), es una buena forma.
BIZCOCHO INTEGRAL CON MANZANAS Y CANELA
Utensilios:
Un bol, unas varillas manuales y una espátula (lengua de gato) un molde plum cake ( de los alargados), y si encontráis, cápsulas de papel grandotas (opcional).
Ingredientes:
- 200 gr de harina integral
- 190 gr de azúcar moreno
- 190 ml de aceite de girasol
- 2 huevos M (aunque los mío eras tan grandes que parecían L)
- 1 manzana (Royal gala, madurita), pelada y troceada muy pequeña
- 1 gaseosa
- 1 cta. de canela
Elaboración:
Precalentamos el horno a 170º
Ponemos el azúcar moreno y el aceite en un bol y lo mezclamos bien.
Añadimos los huevos, de uno en uno y batimos bien hasta que se integren.
Agregamos la harina, la canela y la gaseosa ( bien mezclada). Normalmente tamizo la harina, pero como tengo un tamiz tan fino, la harina integral no pasa por él, así que la he puesto sin tamizar.
Y con la espátula, la incorporamos.
Añadimos la manzana y mezclamos hasta que esté bien repartida por toda la masa.
Si conseguís estos papeles de horno con forma de magdalena alargada o "valenciana", grandotes, mejor; sino podéis usar papel de horno normal, o pintáis con mantequilla el molde y enharináis (para evitar que se pegue).
Pasamos la masa al molde y horneamos entre 20 y 25 minutos, o hasta que al pinchar con un palito, este, salga limpio.
Una vez fuera del horno, pasamos a una rejilla para que se enfríe y... a degustar!!!!!
Cualquier dulce hecho en casa es mucho más sano que la bollería industrial, eso por descontado, pero si además lo hacemos con harina integral, azúcar moreno, aceite de girasol y le añadimos fruta, este se convierte en un dulce saludable ( siempre con un consumo responsable...jajajajjajjaja, que tiene las mismas calorías que uno normal).
Un zumo natural de naranjas de la huerta de la familia de Ramón y este bizcocho, es la forma más sana de empezar el día.
Así que ya sabéis. Los que normalmente tenéis costumbre de desayunar o merendar algo dulce, no compréis nada envasado: probad esto y no querréis otra cosa.
Hasta el próximo dulce y...
Bon profit!!!!




























